sábado, 7 de marzo de 2009

Descansa. Episodio 03: La vencida

Olvidas una bolsa con un libro en el transporte público y logras recuperarlo más tarde, vamos eso es suerte. Te pones la playera al revés pero la llevas debajo de la camisa, eso no esta tan mal. Pero no saber donde quedan las llaves de tu casa si te encuentras afuera eso sí esta un poco menos simpático.

Ayer antes de salirme a Los Campesinos busqué alimento fuera de casa y me dirigí a los famosos y recurridos Frontera. A pesar de que varias amistades ya no gustan de la comida de dicho lugar yo confío aún en un consome que me sabe muy bueno y algún platillo tacoso con pollo.

Pues al llegar aparqué la bicicleta en un poste y entré comer. Todo en orden, no salió a saludar ningún minúsculo bicho que suele ser habitual de la mayoria de las taquerias y lugares de comida.

Al terminar, pago y salgo a quitar la cadena de la bici. Me monto y emprendo el camino a casa. Unas cuadras avanzadas escucho un ligero tintineo de algun objeto minúsculo de metal. Busco de donde proviene y al agachar la cabeza miro como mis llaves vienen colgando de la cadena con la que amarro la bici!!!.

Lo bueno es que el sistema de ese seguro/cadena es que no puedes sacar las llaves hasta que se encuentra cerrado y eso hizo que por alguna razón, aunque la cadena se encontraba cerrada mi llaves seguían atoradas en la cadena.

Tengo dos copias de la entrada a mi casa: una sobre la mesa de la sala y la otra la tienen mis papás en Cuernavaca.

Que bueno que no se calleron, si no tenía dos opciones:

a) Irme a Cuernavaca a buscar las llaves y no asistir al Indi-O a escuchar a No Age y los Campesinos.

b) Pensar, buscar y encontrar quién me diese asilo después del recital.

Pero bueno, no perdí mis llaves y todo sigue saliendo bien hasta ahora.

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