
Se colocaron cerca de la orilla para sentir la brisa de la tarde. El viento peino sus cabellos humedos. Entrelazaron los dedos y tomados de la mano miraron como entre las nubes y el horizonte del mar se escondia el sol. Prometieron volver algún día y enterraron las imagenes de los días pasados cerca de un tronco de palmera. Dibujaron en la arena la silueta de un perro alado. Lo dejaron como guardian de sus recuerdos.

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