Despues de celebrar el pasado 15 de septiembre presenciando fuera de casa de mi tio la cabalgata y habiendo cenado unos deliciosos panbazos acompañe a * a dejar a su mami, por supuesto en coche. Ya estaba de noche y la luna estaba esplendida. Al llegar a nuestro destino, espere en el porton recargado en el coche mientras me bebia una super cuba roja de zacualpan que previamente había preparado para nuestro camino.
Mientras veía el cielo y las copas de los pocos arboles que quedan por ahí, escuchaba el rumor de los grillos entre el sonido de la poca agua del río que corria barranca abajo. Todo esto a media luz iluminado por el foco del zaguan. Respiraba la tranquilidad que me daba esa ambientacion y el estar lejos de todo. La verdad no se que pensaba, seguro pensaba que me gustaría en ese momento compratir esa contemplación y tranquilidad. De repente sale * y se acerca al coche me pregunta -¿Qué haces?- Pues nada, disfrutando respondo acercandome el recipiente de un litro de bebida roja a mi boca. ¿Ya escuchaste a los grillos? y mientras le pasaba la bebida * dio una fumada. Fume yo tambien. Y comenzamos a platicar sobre los sonidos de la noche de Zacualpan de como hay gente, amigos nuestros, que no disfrutan eso, que no gustan quizas tanto de alejarse de todo lo de la ciudad y quedarse quietos en la noche a contemplar.
Y así fuera del coche recargados cada quien de su lado en el techo nos pasamos la bebida roja como durante unos 30 minutos platicanto sobre como nos preocupaba a ambos la deshumanización que actualmente nos ha tocado percibir. Hasta Chomsky salio a flote. Muy a gusto disfrute de una platica que como esa no habia tenido en un par de meses quiza. Ya cerca del fondo del recipiente que contenia nuestro zacuapan y viendo que ya teniamos rato parados alli le dije a * que ya nos regresaramos que seguro notarian que nos tardamos mucho y que quizas ya todos se habrian ido de la cena.
Que poco duran esos momentos de convivencia donde puedes compartir lo que en verdad te importa.
Mientras veía el cielo y las copas de los pocos arboles que quedan por ahí, escuchaba el rumor de los grillos entre el sonido de la poca agua del río que corria barranca abajo. Todo esto a media luz iluminado por el foco del zaguan. Respiraba la tranquilidad que me daba esa ambientacion y el estar lejos de todo. La verdad no se que pensaba, seguro pensaba que me gustaría en ese momento compratir esa contemplación y tranquilidad. De repente sale * y se acerca al coche me pregunta -¿Qué haces?- Pues nada, disfrutando respondo acercandome el recipiente de un litro de bebida roja a mi boca. ¿Ya escuchaste a los grillos? y mientras le pasaba la bebida * dio una fumada. Fume yo tambien. Y comenzamos a platicar sobre los sonidos de la noche de Zacualpan de como hay gente, amigos nuestros, que no disfrutan eso, que no gustan quizas tanto de alejarse de todo lo de la ciudad y quedarse quietos en la noche a contemplar.
Y así fuera del coche recargados cada quien de su lado en el techo nos pasamos la bebida roja como durante unos 30 minutos platicanto sobre como nos preocupaba a ambos la deshumanización que actualmente nos ha tocado percibir. Hasta Chomsky salio a flote. Muy a gusto disfrute de una platica que como esa no habia tenido en un par de meses quiza. Ya cerca del fondo del recipiente que contenia nuestro zacuapan y viendo que ya teniamos rato parados alli le dije a * que ya nos regresaramos que seguro notarian que nos tardamos mucho y que quizas ya todos se habrian ido de la cena.
Que poco duran esos momentos de convivencia donde puedes compartir lo que en verdad te importa.

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