Un paso adelante y enseguida un pie se queda atrás,
lo llevamos en un paso hacia adelante
y enseguida el otro se queda algo atrás.
La luz del pasillo es un tanto amarilla.
Da un aspecto sombrío a las puertas enfiladas a ambos lados.
La puerta por la que has salido, también se queda atrás.
¿Qué llevas contigo?
No importa todo cabe en los bolsillos
y lo demás se acomoda en los hombros.
Solo hay que saber llevar a cada paso,
un pie que enseguida deja a otro,
al igual que tu puerta,
ambos se van quedando algo atrás.
Pero con el paso, el pie no deja de avanzar,
marcando a calles la distancia
y llevando en los hombros
todo lo demás.
viernes, 5 de septiembre de 2008
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