martes, 12 de mayo de 2009

Muerte Virtual, influenza viral

Hace algunos meses, por ahí de marzo, un mes muy ajetreado para mi bolsillo y mi actividad de deleite musical, perdí mi maleta donde frecuentemente cargaba mi reproductor de musica digital, mi cámara tambien digital y mis lentes para el sol. Con ello vino una especie de paro en mi cotidiana descarga de archivos de la red.

Luego mi máquina, que hace ya varios meses atrás había sufrido una caída averiandose el cable que la alimenta de energía, hace un par de semanas decidió que no funcionaría más haciendo un esfuerzo por mantenerse encendida con un falso que hacia dicho cable. Esto me mantuvo alejado del mundo virtual y la vida que me he creado a traves la pantalla y dentro de la una virtual socialización que me mantiene en comunicación con algunas personas que estimo.

Esto en combinación con un paro de actividades laborales debido a un par de días feriados y a una enfermedad que azotó esta varipinta ciudad que habitamos unos tantos, me permitió retomar algunas actividades mundanas, como leer, arreglar algunas cosas en mi casa y escuchar algunos de mis discos.

Esta inactividad improductiva en ambas esferas, la real y la virtual me permitió acercarme a un mundo que hace mucho no disfrutaba y ese mundo era el mío. La contemplación de la vida es algo que no se da facilmente en estos días y que en ocasiones preferimos no tener acceso a ella y quizás por eso me vuelco en crear una vida real hasta donde la realidad misma y la sociedad me lo permiten, y tambien cultivo una vida virtual que me absorbe muchas horas frente a una enorme cantidad de informacion de cuestionable necesidad.

En esos días de paro, tuve la oportunidad de visitar a uno de mis queridos amigos y comentar acerca de lo que sucedía en nuestro país en relación a lo de la enfermedad que parecía transmitirse más rápido por los medios de comunicación que por el contagio persona a persona. Al final nos preocupó lo que sucede en nuestro país sea verdad o sea mentira, sea responsabilidad u oportunismo. Con todo esto creo que caigo nuevamente en la idea de que vivimos una época que carece mecanismos serios de formación e información.

He venido amasando una idea no muy clara, pues me falta madurarla con muchas mas ideas, de que nos encontramos en un momento ideologicamente vacio, hueco, sin ningun tipo de dirección. Lo que nos dirige es una urgente y constante necesidad de distracción y placer, una incesante necesidad de estar enterados de todo aquello que flota por el aire, que se desvanecera pronto para dejar lugar a nuevos cumulos de información. También una especie de vanidad colectiva una necesidad de reconocimiento a costa de nuestra apariencia, nuestros logros sociales, nuestro consumo cultural y nuestros hábitos de convivencia.

El ocio que tuve oportunidad de moldear estos días de paro me dió tiempo para ponerme a pensar sobre cuestiones relacionadas con mis gustos, mis deseos permanentes y mis sueños constantes, de reconocerlos.

También pude conocer otras ideas propuestas, en caso especifico por J.G. Ballard, vertidas en algunos de sus relatos. Estas giran alrededor precisamente del comportamiento de los individuos en sociedades como las nuestras donde existen mecanismos de desarrollo sobre todo economico, social y tecnológico que desaparecen para dar paso a nuevas formas de desarrollo de vida colectiva basada en algunas ocasiones en ideas mas cercanas al propio individuo inserto en su contexto natural más que a la logica del desarrollo de un mundo artificial.

Hay mucho en esta realidad que es tan inquietante que quizas es preferible vaciarse en ese efimero mar de información inagotable que nos inunda por cualquiera de las pantallas que utilizamos para comunicarnos. Pero en ocasiones ese paro, esa pausa en el continuo dia con dia nos da la oportunidad de ver y reconocer nuestras ideas, deseos y sueños para extenderlos y reconocerlos en las ideas, deseos y sueños de otros y así comunicarnos y establecer un contacto en la esfera de la realidad para modificarla a nuestra necesidad.

Estemos en contacto, platiquemos y disfrutemos, también por que no luchemos que lo bueno cuesta un tanto de esfuerzo. Y sobre todo no perdamos contacto con nostros mismos.

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