Ayer por la muy mañana le robé unos minutos mas al sueño antes de que el despertador me increpará: son las cinco, hora de despertarse. Y me pasa que en esos lapsos muy cortos de entre tres y siete minutos tengo los sueños que mas enganchan, esos de los cuales te despiertas sintiendo algo en el pecho, y te incorporas algo desconcertado.
He soñado más de una vez con mi primer hogar en esta ciudad, Rio Volga, por algunos pocos conocidos como Wembley. Lo desconcertante de estos sueños, que se reitera en el de ayer, es que ese enorme y precioso departamento, ubicado una calle detrás del hotel sheraton de reforma, que se encuentra a una cuadra del angel de la independecia, en mis sueños, siempre se esta deteriorado, casi en ruinas. Paredes cayéndose, con grandes boquetes, escaleras incompletas, enormes y carnívoras humedades, vidrios rotos, fugas de agua. Pero siempre también, los bellos muebles, las camas de cada uno de los que vivimos por ahí, nuestras cosas intactas.
En el sueño siempre me entra la nostalgia al ver lo deteriorado que esta nuestro hogar y me pienso en cómo es que había llegado a tal estado y que hago viviendo en ese espacio.
Es raro, no solo me ha sucedido con Rio Volga, en la mayoría de los sueños donde existe un espacio arquitectónico casi siempre se encuentra en ruinas y mis pasos por esos derruidas construcciones siempre son nostalgicos y cautelosos, cuando no apresurados, eso dentro del mismo sueño.
En ese espacio viví y creci por casi cinco años, tuvimos de todo, probamos de todo y con todo, escuchamos y bailamos de casi todo. En sus ultimos días de ocupación solo había un colchon y un teléfono que yo utilizaba para buscar nuevo hogar. Llegué a quedarme algunas noches a dormir bajo la luz del foco de la calle, sobre ese colchon sin ningún tipo de sábana o cobija. La última vez que salí de allí, llevaba conmigo el aparato telefónico y saque la basura de mi cena de la última noche que pase por ahí, seguro algo de super K. ¡¡¡ El super K !!!
En este verano, justo por estos días de agosto cumplo tres años viviendo en mi cuarto hogar. Como he comentado, cada nuevo hogar despues de Rio Volga reduce sus proporciones espaciales, pero no hay problema, vivo en un lugar espectacular, gracias a mi tio.
Pero es raro soñar con Rio Volga y no con mis otros espacios. Es raro siempre soñarlo en ruinas. Lo que no es tan raro es añorarlo aún después de ocho años. Gracias a Tar y a todo el personal que deambulo por ahí.
He soñado más de una vez con mi primer hogar en esta ciudad, Rio Volga, por algunos pocos conocidos como Wembley. Lo desconcertante de estos sueños, que se reitera en el de ayer, es que ese enorme y precioso departamento, ubicado una calle detrás del hotel sheraton de reforma, que se encuentra a una cuadra del angel de la independecia, en mis sueños, siempre se esta deteriorado, casi en ruinas. Paredes cayéndose, con grandes boquetes, escaleras incompletas, enormes y carnívoras humedades, vidrios rotos, fugas de agua. Pero siempre también, los bellos muebles, las camas de cada uno de los que vivimos por ahí, nuestras cosas intactas.
En el sueño siempre me entra la nostalgia al ver lo deteriorado que esta nuestro hogar y me pienso en cómo es que había llegado a tal estado y que hago viviendo en ese espacio.
Es raro, no solo me ha sucedido con Rio Volga, en la mayoría de los sueños donde existe un espacio arquitectónico casi siempre se encuentra en ruinas y mis pasos por esos derruidas construcciones siempre son nostalgicos y cautelosos, cuando no apresurados, eso dentro del mismo sueño.
En ese espacio viví y creci por casi cinco años, tuvimos de todo, probamos de todo y con todo, escuchamos y bailamos de casi todo. En sus ultimos días de ocupación solo había un colchon y un teléfono que yo utilizaba para buscar nuevo hogar. Llegué a quedarme algunas noches a dormir bajo la luz del foco de la calle, sobre ese colchon sin ningún tipo de sábana o cobija. La última vez que salí de allí, llevaba conmigo el aparato telefónico y saque la basura de mi cena de la última noche que pase por ahí, seguro algo de super K. ¡¡¡ El super K !!!
En este verano, justo por estos días de agosto cumplo tres años viviendo en mi cuarto hogar. Como he comentado, cada nuevo hogar despues de Rio Volga reduce sus proporciones espaciales, pero no hay problema, vivo en un lugar espectacular, gracias a mi tio.
Pero es raro soñar con Rio Volga y no con mis otros espacios. Es raro siempre soñarlo en ruinas. Lo que no es tan raro es añorarlo aún después de ocho años. Gracias a Tar y a todo el personal que deambulo por ahí.

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