Siempre he amado los espacios que he habitado. Mucho se ha construido y destruido dentro de ellos. Ha sido el premio de mi supuesta independencia familiar. Más bien podría llamarse distanciamiento espacial.
Llevo 14 años dandole a la lejanía familiar. En ese tiempo he habitado hasta la fecha 4 espacios distintos. Comencé vivendo con una maravillosa persona que me enseño a disfrutar muchas cosas en la vida. Después nos separamos y tuve que buscar otro espacio para continuar. Nunca muy lejos pues me he arraigado en una zona que me gusta mucho. De allí a vivir solo y luego a compartir. Abandonar ese segundo lugar y encontrar el tercero y volverlo a compartir. Ese tercero a unas cuadras del segundo. Definitivamente soy algo sedentario. Ahora en este ultimo estoy ligeramente más lejos pero vivo en una zona por demás privilegiada.
Los espacios se habitan, se construyen, se llenan y vacián, se destruyen y definitivamente se transforman. Es un ente dotado de cierta estructura y caracteristicas. Nosotros le damos vida, lo caracterizamos, le damos forma. A cambio nos alberga, nos protege, nos da privacidad, nos permite descasar por las noches.
Con el paso del tiempo los espacios que voy habitando se han ido reduciendo en cuanto a tamaño. A la inversa la cantidad de cosas que he ido acumulando va creciendo: recuerdos, reuniones, sonrisas, comidas, trastes, discos, libros, equipo de computo, electronicos. No soy un buen ciudadano de la sociedad del consumo: me cuesta mucho trabajo cambiar de objetos. Me cuesta trabajo desechar algo que aun tiene utilidad o cambiarlo. Aún tengo algunas prendas que utilizaba en la secundaria.
Esta acumulación de cosas requiere un orden y un determinado mantenimiento para que la estructura de mi espacio habitable no entre en crisis. Siempre había mantenido el control de este sistema de objetos pero hace algunos meses he distendido ese control y de pronto comienzo a pensar que he acumulado demasiado. Tanto que mi espacio se ha transformado o se esta transformando en una estructura inestable.
El mantenimiento de los espacios o sea lo domestico en ocasiones es agradable y hasta terapeutico. Y los resultados son muy satisfactorios. Pero ha pasado el tiempo y cada vez se vuelve mas dificil conservar ese orden. Hoy me dedique a lo domestico como hace mucho tiempo no lo hacia. Comienzo a pensar que este espacio y su estructura me exige un orden de nuevo en mi cotidianidad.
No se si estoy dispuesto. Al final tendre que estarlo.
Llevo 14 años dandole a la lejanía familiar. En ese tiempo he habitado hasta la fecha 4 espacios distintos. Comencé vivendo con una maravillosa persona que me enseño a disfrutar muchas cosas en la vida. Después nos separamos y tuve que buscar otro espacio para continuar. Nunca muy lejos pues me he arraigado en una zona que me gusta mucho. De allí a vivir solo y luego a compartir. Abandonar ese segundo lugar y encontrar el tercero y volverlo a compartir. Ese tercero a unas cuadras del segundo. Definitivamente soy algo sedentario. Ahora en este ultimo estoy ligeramente más lejos pero vivo en una zona por demás privilegiada.
Los espacios se habitan, se construyen, se llenan y vacián, se destruyen y definitivamente se transforman. Es un ente dotado de cierta estructura y caracteristicas. Nosotros le damos vida, lo caracterizamos, le damos forma. A cambio nos alberga, nos protege, nos da privacidad, nos permite descasar por las noches.
Con el paso del tiempo los espacios que voy habitando se han ido reduciendo en cuanto a tamaño. A la inversa la cantidad de cosas que he ido acumulando va creciendo: recuerdos, reuniones, sonrisas, comidas, trastes, discos, libros, equipo de computo, electronicos. No soy un buen ciudadano de la sociedad del consumo: me cuesta mucho trabajo cambiar de objetos. Me cuesta trabajo desechar algo que aun tiene utilidad o cambiarlo. Aún tengo algunas prendas que utilizaba en la secundaria.
Esta acumulación de cosas requiere un orden y un determinado mantenimiento para que la estructura de mi espacio habitable no entre en crisis. Siempre había mantenido el control de este sistema de objetos pero hace algunos meses he distendido ese control y de pronto comienzo a pensar que he acumulado demasiado. Tanto que mi espacio se ha transformado o se esta transformando en una estructura inestable.
El mantenimiento de los espacios o sea lo domestico en ocasiones es agradable y hasta terapeutico. Y los resultados son muy satisfactorios. Pero ha pasado el tiempo y cada vez se vuelve mas dificil conservar ese orden. Hoy me dedique a lo domestico como hace mucho tiempo no lo hacia. Comienzo a pensar que este espacio y su estructura me exige un orden de nuevo en mi cotidianidad.
No se si estoy dispuesto. Al final tendre que estarlo.

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