Hoy me espiné con una rama de bugambilia. Fue el dedo anular. Me encontraba corriendo en el parque y al sentirlo continué con mi rato de ejercicio. A lo largo del día las actividades manuales me recordaron con un pequeño dolor lo sucedido por la mañana. En algún momento me detuve y revise la pequeña cavidad en la cual noté que se encontraba al parecer un fragmento de la punta de esa espina. Pensé en quitarmela, buscar algo con que removerla, pero desistí. Ni siquiera lo intenté. Y continué mis actividades.
Hace un momento revisé nuevamente mi dedo pues seguía molestandome. Ejercí algo de presión con las uñas de mis pulgares sobre la zona en la cual se encontraba enterrado el fragmento de la espina y sin más logré sacarla.
Esto me hizo reflexionar acerca de las cosas que lleva uno consigo durante tiempos indeterminados y que causan pequeños dolores incómodos pero que por alguna razón no logramos desprendernos de aquello que lo causa. Y que dejarlo fuera de nosotros sería no tan dificil como colocar en el punto adecuado aquello que ejercera la acción de sacarlo y terminar con esa pequeña, pero molesta sensación de dolor que si no lo paramos puede ser permanente.
Hace un momento revisé nuevamente mi dedo pues seguía molestandome. Ejercí algo de presión con las uñas de mis pulgares sobre la zona en la cual se encontraba enterrado el fragmento de la espina y sin más logré sacarla.
Esto me hizo reflexionar acerca de las cosas que lleva uno consigo durante tiempos indeterminados y que causan pequeños dolores incómodos pero que por alguna razón no logramos desprendernos de aquello que lo causa. Y que dejarlo fuera de nosotros sería no tan dificil como colocar en el punto adecuado aquello que ejercera la acción de sacarlo y terminar con esa pequeña, pero molesta sensación de dolor que si no lo paramos puede ser permanente.

2 comentarios:
Deberias ver la pelicula de Kirikú y la Bruja, hacen una analogía con ese tema de una forma muy bonita ;)
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