A una semana de acabarse Noviembre estaremos a un mes de que se acabe el año y entrando el año estaremos a un año para entrar a una nueva década.
Estos días se llenan de placeres personales. Nada Surf toco el pasado miércoles en el 21 y el jueves repitió con un set acústico en el Centro Cultural España. Y aunque faltaron dos buenas piezas se disfrutó mucho la madurez musical del grupo. La compañia fue entreñable. Vamos creciendo, de modos similares, cada cual a su manera.
El viernes Michael Nyman tocó en Puebla: se previa difícil. Al llegar se notaba complicado y por un momento se vió imposible, pero no lo fué así: entramos y presenciamos el hermoso trabajo de este gran hombre por alrededor de una hora. Decidí que era posible rematar con la presentación de Apparat en el centro de la ciudad. Así emprendí un repentino regreso y a media noche de esa misma noche buscaba un taxi que me llevará a mi destino musical en Motolinia.
Primero Raz Ohara y luego Apparat: grande y muy bueno.
Tenía ya algunos viernes que no llegaba tan noche a casa. A la mañana siguiente algo cansado proseguí con la reanudación de mi asistencia sabatina al chopo. Las adquisiciones fueron igual de variadas que los conciertos a los que había asistido en la semana y por cierto no lastimaron tanto mi bolsillo. Sigue dando ese lugar.
Había decidido que la mejor manera de recuperarme sería una noche de tranquilidad y seguridad familiar. Y así fué. Viajar. Pequeños viajes espaciales y sonoros.
Una semana definitivamente musical: Rock, Clásica y Electronica. Ah y se me olvidaba, de buenas películas exhibidas con motivo de la muestra internacional de cine.
Los días van. Sin parar.
Estos días se llenan de placeres personales. Nada Surf toco el pasado miércoles en el 21 y el jueves repitió con un set acústico en el Centro Cultural España. Y aunque faltaron dos buenas piezas se disfrutó mucho la madurez musical del grupo. La compañia fue entreñable. Vamos creciendo, de modos similares, cada cual a su manera.
El viernes Michael Nyman tocó en Puebla: se previa difícil. Al llegar se notaba complicado y por un momento se vió imposible, pero no lo fué así: entramos y presenciamos el hermoso trabajo de este gran hombre por alrededor de una hora. Decidí que era posible rematar con la presentación de Apparat en el centro de la ciudad. Así emprendí un repentino regreso y a media noche de esa misma noche buscaba un taxi que me llevará a mi destino musical en Motolinia.
Primero Raz Ohara y luego Apparat: grande y muy bueno.
Tenía ya algunos viernes que no llegaba tan noche a casa. A la mañana siguiente algo cansado proseguí con la reanudación de mi asistencia sabatina al chopo. Las adquisiciones fueron igual de variadas que los conciertos a los que había asistido en la semana y por cierto no lastimaron tanto mi bolsillo. Sigue dando ese lugar.
Había decidido que la mejor manera de recuperarme sería una noche de tranquilidad y seguridad familiar. Y así fué. Viajar. Pequeños viajes espaciales y sonoros.
Una semana definitivamente musical: Rock, Clásica y Electronica. Ah y se me olvidaba, de buenas películas exhibidas con motivo de la muestra internacional de cine.
Los días van. Sin parar.

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