Las escaleras llegan a la orilla de la playa. Era de madrugada y la marea llegaba cerca de la estructura de la construcción, mojando ligeramente las paredes expuestas a la erosión de viento, el agua, el sol y la sal. Bajé con cuidado pues iba descalzo. Pise la humeda arena y el resto de una ola mojo las plantas de mis pies. El peso de mi cuerpo sumergio ligeramente mi pies en la arena mojada. La ola se recogio y pude mirar los objetos encajados en distintas zonas de ese pedazo de playa. Me acerque y al agacharme recogí uno, otro y una ola mas me acerco otro objeto más. Me apresure a alcanzar uno que se recogia junto con la ola hacia el mar. Me lavente y con los tobillos y pantorrillas escurriendo me encamine hacia las escaleras y subi a la terraza. Allí cargando esos objetos, al dejar atras el ultimo escalon, me encontre con algunos personajes colocados en dos hileras a mi paso. Son conocidos con rostros de desconocidos, me miran y me sonrien con dulzura, con melancolia, con algo de nostalgia, con algo de tristeza y recatada felicidad. Fisicamente no reconozco las caras de ninguno.De hecho algunas no las veo, solo siento su expresión, su sonrisa y la dulzura que emana de su mirada. Me acerco a los primeros y comienzo a entregarles los objetos uno por uno. No tengo claro que entrego a cada persona pero se que es algo que añoraban, algo que habían extraviado u olvidado. Así que lo reciben con mucho agradecimiento, con mucho cariño y me lo expresan, yo lo siento. Sigo caminando ligeramente como si se tratase de una despedida sonrio y agradezco las sonrisas, entrego los objetos. Al estar cerca del final de la hilera me acerco a un sujeto grande, alto y le entrego uno de los tres objetos que me quedan: un bate de beisbol. El bate ha sido gastado por el mar. La madera ha sido suavizada por el roce de la arena y el agua. El bate parece una de esas ramas esculpidas que el mar arroja a la orilla del mar por la madrugada. El sujeto grande lo recibe y me sonrie bonachonamente con un gesto de amor incomparable. Me abraza y me aprieta hasta lograr levantarme unos centimetros del piso. Yo acepto gustosamente el gesto e intento corresponder extendiendo mis brazos y rodeando su corpulento cuerpo. Nos soltamos y nos decimos todo lo necesario con la mirada. Vuelvo la miarada y mis pasos a el ultimo par de personas que quedan al final de la hilera y me acerco a una chica que me sonrie mostrando graciosamente su dentadura. Le correspondo sonriendo dulcemente y levantando la mano le enseño el objeto que le entregare, que le pertenece: una ficha de cerveza que lleva las letras tj como inscripción. La reconozco. Se la muestro y coloco en la palma de su mano. Inmediatamente extiendo mis brazos y la abrazo. Imagino como se dibuja su sonrisa al sentir su cabeza a lado de la mia. Le entrego ademas los más bellos sentimientos. Soltamos nuestros cuerpos. Nos correspondemos con la mirada y nuestras sonrisas. Volteo y la ultima persona me espera. Es una chica que lo unico que la distingue es que lleva puesta una blusa rosa. Me sonrie timidamente, con poco mas tristeza que felicidad. Yo me acerco y le muestro su objeto. Le muestro una ficha, pero esta ficha es color rosa, del rosa que ella lleva en su blusa. Algo sorprendido comprendo y la abrazo, fuerte. Ella me corresponde de igual manera. Se que con ella termina esta especie de despediada o llegada, no lo se. Solo se que todos los presentes estamos algo sorprendidos de los objetos que traia conmigo y que les entegue. Tambien de esa sensacion de felicidad combinada con nostalgia, con un leve aroma de tristeza. Y allí cerca ya la luz del sol nos ilumina y el sonido del mar nos envuelve.
jueves, 9 de octubre de 2008
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